A veces sueño, no sé cuándo dormida y cuándo despierta, con cosas muy locas. Soñé que tardabas quince días en vez de quince minutos en caminar por el boulevard. Soñé que te retaba a quitarme las ojeras y tenías el valor de hacerlo.
Soñé que nada te importaba más que... Me refiero a las otras personas, sus opiniones, los caprichos, el qué dirán, las voces en la mente que dicen "no se puede".
¿Has visto A walk to remember? (Lo siento, aún tengo la costumbre de escribir como si te estuviera hablando. Cuántas cartas que jamás vas a leer. Y está bien, no es por eso que las escribo. Ya no.) Si la has visto debo confesarte dos cosas: primero, es de mis películas favoritas, pero no hice mucho para verla contigo... el porqué... bueno, el porqué habré de confesártelo en papel, alguna otra noche. En segundo lugar, hubo algún tiempo en que me hacías pensar en Landon Carter. Nuestra historia se parecía un tanto a esa historia, aunque nunca he sido tan chica buena. Supongo que sí a comparación de la mayoría de las chicas que he conocido a lo largo de mi vida con la misma edad que yo. De alguna manera siempre fui más madura, directa pero de buenos sentimientos. También cometo errores graves, puedo ser un tanto adicta a la adrenalina, perder el control o demasiado distraída y torpe. En fin, el punto de todo esto es que no soy como Jamie, no estoy buscando idealización. Me refiero a la forma en que se dieron las cosas.
Pero supongo que hasta ahora no había considerado el hecho de que al principio todo se parecía a la parte más cursi de la película porque íbamos de atrás hacia adelante. De haber sabido que terminaríamos perdiéndonos, siendo extraños, sin poder reconocer ni admirarnos desde la lejanía... De haber sabido es probable que de todas formas hubiera luchado hasta el final tomando tu mano. Y todo está relacionado porque a veces también sueño que haces algo tonto, loco y arriesgado, que vienes a buscarme y lloramos y nos besamos y lo arreglamos. Tal cual película romántica barata, pero que en la vida real vale todo el oro del mundo y más.
Quizá sí soy muy jodidamente necia, incluso ahora me cuesta dejarte ir. Me gustaría pensar que volveremos a encontrarnos muy al estilo Serendipity (¿Esa la has visto? Lo siento por mis referencias cursis, es lo que se me ocurre de momento), pero la verdad es que no creo mucho en esas situaciones. Serendipias. Me imagino algo más como el cuento de Murakami. Es mejor así, cortar las expectativas.
Sé que es natural extrañarte, no sé si a este grado, pero quizá sí. Solo que me enoja, me enoja haber llegado a sentir tanto, porque tan fuerte como fue lo bello es ahora el dolor. También espero que de ese tamaño sea la lección. He aprendido muchísimas cosas. Quizá sea eso lo que más debo agradecerte. Me enseñaste muchas cosas sobre mí misma, sobre el amor, sobre la vida. Aún me queda tanto pero tanto por aprender... Aunque me hubiera gustado aprenderlo a tu lado.
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