"Magic"
Call it magic, call it true
Call it magic when I'm with you
And I just got broken, broken into two
Still I call it magic when I'm next to you
And I don't, and I don't, and I don't, and I don't
No, I don't, It's true, I don't, no, I don't, no,
I don't, no, I don't want anybody else but you
I don't, no, I don't, no, I don't, no, I don't
No, I don't, It's true, I don't, no, I don't, no,
I don't, no, I don't want anybody else but you
Call it magic, cut me into two
And with all your magic,
I disappear from view
And I can't get over, can't get over you
Still I call it magic...
You're such a precious jewel
And I don't, and I don't and I don't, and I don't
No, I don't, It's true, I don't, no, I don't, no,
I don't, no, I don't want anybody else but you
I don't, no, I don't, no, I don't, no, I don't
No, I don't, It's true, I don't, no, I don't, no,
I don't, no, I don't want anybody else but you
Wanna fall, I fall so far
I wanna fall, I fall so hard
And I call it magic, and I call it true
I call it magic
And if you were to ask me
After all that we've been through
Still believe in magic?
Oh yes I do, oh yes I do
Yes I do, oh yes I do
Of course I do
Coldplay
Hoy descubrí (ayer, en realidad, pero no he dormido, así que me siento con derecho a llamarle "hoy"), que lo nuestro sí se parece a una historia romántica de cine, pero es un millón de veces mejor.
Si miras la escena más romántica de una película, quitándole la música de fondo y agregando los detalles de la vida cotidiana, inevitablemente comienzas a pensar en que los protagonistas no sienten realmente lo que están diciendo sentir.
Supongo que es eso lo que tanto me asustaba al principio. Escucharte decir cosas tan bonitas que sinceramente yo no creía. Era sentirme dentro de una película, pero como si yo estuviera siendo engañada. Como en aquél capítulo de Black Mirror, solo que yo jamás he secuestrado a niña alguna. Todo parecía un tanto irreal, me asustaba la idea de estar creando algo falso y superficial.
No podía creer que me quisieras tan pronto, pero tampoco estaba segura de que no fuera así. Aún ahora me parece difícil creerlo, pues el enamoramiento, el cariño y el amor son cosas distintas, llevan tiempo. Yo sabía que no te quería. Pero podía decirlo, podía engañarte, podía lastimarte.
Sin embargo, no pude. No pude porque me habría traicionado a mí misma, y me lastimaría al empezar a caer en el engaño, todo se habría vuelto definitivamente falso. Después me di cuenta de que seguía sin poder decirlo, pero había además otra razón: te engañaría, te lastimaría. Cuando me di cuenta de que me importaba bastante hacerte daño de cualquier forma, también me di cuenta de que fue ese el momento en que comencé a quererte.
*
Sé que me dices que me amas cuando así lo sientes. Sé que cuando me llamas "el amor de tu vida", así lo crees. Pero así como el amor no basta, tampoco es suficiente repetir las palabras hasta que se cumplan, se necesita esfuerzo, trabajo. Estoy dispuesta a ello, aunque dejar el auto-engaño parezca desalentador, sé que puede ayudarnos a vivir algo mucho mejor que una película perfecta... perfectamente ensayada. Algo real.
*
Hoy me encontraba junto al agua, veía el reflejo de la noche y después tu rostro. Pude darme cuenta de lo que había a mi alrededor: personas pasando, el lugar volviéndose cada vez más solitario, el reloj avanzando... Cosas obvias que jamás noto si te tengo cerca. Tampoco noto la belleza de los árboles o la del reflejo de los faroles en el agua.
Pero esta vez lo hice, y preferí quedarme con la conciencia de lo importante: para cuidarnos, para querernos. Y sobre la belleza de mi alrededor, elegí tus ojos, tus labios, tu risa y tu voz. Sobre el viento tibio, elegí tus brazos. Sobre la posibilidad de reflexión profunda, elegí tus bromas sencillas. Ante la oportunidad de caminar sin prisas y el pronto refugio en este sitio, elegí tu compañía, primero calma, luego acelerada, con todo y consecuencias.
¿Recuerdas ese abrazo especialmente largo? Quise decirte muchas cosas, pero temo no saber expresarlas y dañarte; ese miedo constante a que mis conocimientos y reflexiones arruinen nuestra relación. A veces quisiera ignorar muchas cosas, pero son las mismas veces en que la enfermedad sale a flote, con la necesidad de sabotearme y destruirme, destruirnos.
Quise alargar ese abrazo otros cuantos millones de siglos, quedarnos así una eternidad, que jamás terminara ese momento. Contigo vivo momentos perfectos, momentos en los que podría quedarme por más de una eternidad. Como al extrañarte de una manera indescriptible, luego voltear y poder abrazarte con solo extender mis brazos.
Ahí, junto al agua, en tus brazos y en tan bello silencio (considerable sacrificio para ti), pude observar la belleza de un montón de pasto casi seco, agradecer la falta de música de fondo, y sobre todo, pude estar atenta a la extrema sinceridad de mis sentimientos. Y los tuyos, me arriesgo a decir.
Pensé en que "nada es para siempre", en que "es posible que disolvamos nuestra relación", en que contigo he vivido tanto... Más de lo que había vivido durante años de mi vida, quizá. En que me dolería muchísimo perder tantos momentos, oportunidades, ¿a dónde iría todo mi amor?, ¿de dónde sacaría los abrazos que tú y nadie más me da bajo las distintas circunstancias (las felices, las frustrantes, las tristes, las de éxtasis)?
Pensé en que "nada es para siempre", en que "es posible que disolvamos nuestra relación", en que contigo he vivido tanto... Más de lo que había vivido durante años de mi vida, quizá. En que me dolería muchísimo perder tantos momentos, oportunidades, ¿a dónde iría todo mi amor?, ¿de dónde sacaría los abrazos que tú y nadie más me da bajo las distintas circunstancias (las felices, las frustrantes, las tristes, las de éxtasis)?
Tuve que preguntarme si no estaría siendo egoísta. Quizá estaba pensando en lo que hemos vivido. Paseos, risas, besos, abrazos, palabras, secretos... ¿Y qué hay de ti? El que realmente eres tú. Pensé en que no, no eres la única persona en el mundo. Acaso otras querrían estar conmigo, dispuestas a vivir paseos, risas, besos, abrazos, palabras, secretos... Y, ¿sabes? No lo soporté. No pasaron tres segundos de esa especie de prueba mental a mí misma cuando me hallaba respirando profundo.
No eres perfecto. Sí tienes defectos. Estoy en desacuerdo contigo en, para ser sincera, muchas cosas. Algunas de tus decisiones no me parecen las mejores. Hay cosas en ti que me disgustan.
Pero adivina: elijo quedarme.
Porque con todo ello, te sigo prefiriendo a ti sobre muchas otras circunstancias.
Porque a pesar de todo, sigo sin rendirme.
Porque eres tú.
Y cuando hube pensado todo ello, siendo capaz de aceptar que quizá lo nuestro termine dentro de una semana, cincuenta años o tres siglos, confirmé una vez más: Te amo.
Quiero luchar por nosotros y si te unes a mí, sé que lograremos llegar al día en que el tiempo deje de ser tiempo. Juntos.