Me siento otra vez como la metáfora de la taza.
Solo no encuentro el pegamento adecuado para mantener todo junto, en orden.
Tengo unas ganas inmensas de ponerme a escribir todo lo que no he escrito en mucho tiempo, probablemente me frustre no recordar y probablemente me enoje conmigo por no haber capturado, al menos, lo indispensable.
Son extraños los días como hoy, melancólicos, pero deliciosos. Como el aroma del café y el tabaco bien mezclado en una tarde de soledad.
Me gusta cuando la lluvia y el sol se ponen de acuerdo para ser amables. Aunque no dure mucho.
Me gusta cuando la lluvia y el sol se ponen de acuerdo para ser amables. Aunque no dure mucho.