miércoles, 14 de marzo de 2018

Me siento otra vez como la metáfora de la taza. 

Solo no encuentro el pegamento adecuado para mantener todo junto, en orden.

Tengo unas ganas inmensas de ponerme a escribir todo lo que no he escrito en mucho tiempo, probablemente me frustre no recordar y probablemente me enoje conmigo por no haber capturado, al menos, lo indispensable.
Son extraños los días como hoy, melancólicos, pero deliciosos. Como el aroma del café y el tabaco bien mezclado en una tarde de soledad.
Me gusta cuando la lluvia y el sol se ponen de acuerdo para ser amables. Aunque no dure mucho.