Es inminente. Lo sé por la sensación que tengo al pensarlo. Porque lo evado incluso en mi mente, donde no suele haber filtros. Donde puedo analizar todo lo que jamás voy a decir. Donde puedo ser yo sin otro temor que la enfermedad.
Quiero sanar, quiero sanarnos, pero la evasión me grita que algo estoy dejando pasar.
Y la sensación vuelve.
Sensación. Evasión. Sensación. Evasión. Evasión. Evasión. Caos.